19 de abril • Sin señales de adiós

Qué dulce modo tenés de no estar,
quédate así cuando te vas,
como un aroma de sol en la piel
mucho verano después.
 
Qué melancólico modo tenés
de acompañar aunque no estés.
Tiembla en el aire del atardecer
verte por última vez.
 
Tanta vida mía desvivir no sé.
A la lejanía me acostumbraré
pero va por dentro la procesión
sin señal de adiós.
 
Qué dulce modo de permanecer,
cómo me das rumbo y ayer.
Hago de tanto trabajo de amor
lágrimas y resplandor.
 
Honda manera tenés de callar,
cántame así cuando te vas,
dejandomé misterioso rumor
de manantial interior.
 
María Elena Walsh